Recuerdos

Ayer por la tarde quedé con Elsa, una amiga del colegio a la que hacía AÑOS que no veía. Estuvimos contando, y al menos han pasado 15 años desde el último encuentro….que fuerte! después se unió al improvisado encuentro Francesc, otro de los amigos del “cole”, que después de estar viviendo en Italia unos años ha vuelto a Bcn hace unos meses.

El recuerdo que tenía de Elsa era el de una bellísima persona (en todos los sentidos), además de ser brillante como estudiante. Ayer reconfirmé que sigue en esa línea. Elsa estudió Económicas en la UPF y después se fue a Harvard a hacer el doctorado en “Desarrollo económico de África”. Pasados 6 años, se fue a Italia, donde está ahora impartiendo clases en la Universidad de Bocconi en Milán. Estos días está por aquí porque ha impartido una conferencia en la misma UPF sobre Desarrollo económico, y tiene varias publicaciones relacionadas con esta temática.

Pero lo más fuerte de todo, que encuentro espectacular, es que Internet nos haya permitido reencontrarnos. Concretamente se lo debemos a Facebook, para mi uno de los mayores inventos sociales de la breve historia de Internet. Dejando aparte los millones de aplicaciones – la mayoría inútiles desde mi punto de vista -que incorpora, Facebook es una herramienta social muy poderosa y al mismo tiempo peligrosa. Todos hemos visto fotos de amigos de amigos, que ni nos vienen ni nos van, pero por cotillear un rato les hemos dedicado unos minutos.

Pero por otro lado, una de sus fuerzas atractivas es precisamente ésta: cuando nos ponemos a pensar en gente que hace mucho que perdimos la pista y nos preguntamos “qué habrá sido de ella?” En Facebook he redescubierto a amigos/as con los que jugaba cuando era pequeño, y que hoy en día están casados y con hijos. Qué rápido pasa el tiempo!

Así que ahí estábamos ayer, resguardados de la lluvia en el porche de un bar de Francesc Macià, hablando de nuestro pasado, de nuestro futuro, y de Facebook. Fue una tarde breve pero intensa en la que por unos instantes me trasladé a mi pasado, recordándolo con cariño, y a la vez volviendo a pensar: “quien me habría dicho a mi que 15 años después…”: el final de la frase ya lo conoces.
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